Ciudad mágica y turística a la vez. No sé con cuál de los dos adjetivos podría quedarme a la hora de describir esta auténtica preciosidad. Se trata de un laberinto de callejuelas y rincones encantadores pero tachonado por la omnipresencia de comercios y restaurantes por doquier. En cualquier caso vale la pena visitarla.

 

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