Camino a Puyango paramos a almorzar en Celica. También lo hicimos a la vuelta.

De esta población se dice que hombres y mujeres se conocen al tacto, porque a niebla suele ser tan intensa que les impide trabar relación. Ninguno de los dos días que pasé por ahí se cumplió el dicho.

Un lugar en el que merece la pena pararse y sacar la cámara.

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