El viernes pasado estuve en el Teatro Universitario y Casona de Loja escuchando a la sinfónica de este lugar. Una velada interesante (la última de esta temporada) en la que interpretaron entre otras, algunas partes de la sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák. Muy aconsejable, la verdad. Pena el sindiós de desafines y entradas a destiempo, así como la secular mala educación de los lojanos, que les lleva a comportarse en el teatro como si estuvieran en el salón de su casa viendo un partido de fútbol con otros manes. Pero estuvo muy bien la noche y era completamente gratuíta. Había bastantes niños, lo cual siempre es una alegría. De camino capturé algunas nocturnas de Loja, que nunca deja de sorprenderme.

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