Hace unos días Samantha y David me pidieron rotular su viejo barco. Han estado reparándolo poco a poco y este verano quieren ponerlo en el agua. Cuando volvamos en agosto, estará navegando y pescaremos la cena en él.
Nunca había pintado con este tipo de pintura y en este tipo de superficie. Lo intenté recortando unas plantillas, pero, finalmente, lo mejor ha sido hacerlo a mano. Con paciencia y pulso. Ahí está el resultado.

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