Primer paseo por la ciudad llena de rascacielos y turistas chinos. Se sacan fotos con nosotros porque somos extraños para ellos. La ciudad quita el hipo por grande y extraña. Por la noche se convierte en una terrible disonancia de neones con colores chillones y cruces de acera imposibles. El olor es de humo y fritanga. Lo hemos pasado bien en compañía de 3 serbios y una rumana que, a partir de mañana, serán compañeros de trabajo.

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