Bueno, Fez. Ya nos vamos. Se acabó. Se acabaron tus prisas, tus aprietos y agobios. Se acabó tu calor, tu peste y tu malandreo. Se acabaron los ruidos, tus puestuchos de comida y los miles de gatos callejeros. Y tus maravillas y misterios, y tus laberintos. Tus miserias y tu grandeza. Tus vistas y las cosas imposibles de mirar…
Hasta otra…

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