Después de la.maravillosa experiencia en Chaouen, nos trasladamos en uno de esos horribles viajes en autobús (aunque con la.compañia oficial, CTM, todo es mejor) a Fez, la ciudad con la.medina más grande de África. Buscábamos descanso pero hemos encontrado un hotel en el que reservamos que no había reservado habitación y que nos trasladó a un hotel próximo. Y de descanso nada de nada. Hemos dado nuestros primeros paseos por la medina y, francamente, es una aventura humana el insertarse en ese laberinto terrible en el que se apiñan tantísimas personas. Muchas de ellas se dedican a sacarle al extranjero lo que pueden y llegan a avinagrar la experiencia. Afortunadamente topamos con una de esas personas que resultó ser de utilidad y mañana tenemos reservada habitación en un recóndito ryad (casa tradicional de huéspedes). Veremos qué pasa. De momento, agobio y fascinación a partes iguales en este increíble aglomeramiento humano.

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